Reto semanal: ¿Qué puedo hacer yo? Igualdad en las Administraciones Públicas.

Como hemos venido aprendiendo durante este curso, si bien la Administración Pública debe estar en la vanguardia de la lucha por la igualdad, el conjunto de personas que trabaja para estas Administraciones, tenemos una responsabilidad cualificada respecto a la que puede tener, por ejemplo, una persona sin vinculación profesional al ámbito público. ¿Por qué afirmamos esto? Porque los servidores y servidoras públicas somos los primeros que debemos cumplir los preceptos en materia de igualdad tanto por imperativo legal como por ética propia. Además, si nos erigimos como personas preocupadas y con una actitud proactiva por la igualdad, estas actitudes seguramente se irán multiplicando de forma exponencial entre personas, físicas y jurídicas, con las que nos relacionamos día a día. 

La vocación de servicio público, de servicio a la ciudadanía y a una causa justa, es totalmente aplicable a este contexto en el que nos cuestionamos qué puede hacer una empleada o empleado público por la igualdad.

Desde mi punto de vista y mi experiencia en el ámbito de lo público puedo aportar las siguientes acciones aplicables en el entorno profesional, aunque alguna de ellas es extrapolable a la vida personal

1. En primer lugar y, considerando que la formación sobre igualdad con la que contamos de entrada al empleo público es más bien escasa, sería muy aconsejable recomendar a nuestros compañeros y compañeras de trabajo actividades formativas como ésta, u otras similares que se desarrollan en el ámbito de cada Administración. La formación y el conocimiento del problema que existe entorno a la igualdad es el escalón básico sobre el que se pueden crear posteriores acciones y medidas concretas. Es decir, primero y antes que nada es necesario que seamos conscientes de que la igualdad todavía no es una realidad, y todas y todos estamos en disposición de aportar algo a la causa. Además, contando con esta formación en materia de igualdad podremos ser mucho más críticos y constructivos cuando algún asunto relacionado con la igualdad acabe en nuestras mesas. Al final, esta formación nos permitiría ser sujetos mucho más participativos en un proceso que está transformando la sociedad y que es imparable.

2. La introducción del lenguaje inclusivo en nuestras comunicaciones profesionales. Cientos de respuestas a correos, llamadas, redacción de informes, propuestas normativas o pliegos de contratos, atención al público, etc. No creo que haya nadie que trabaje para una AAPP que en su día a día no pueda incorporar esta medida a sus quehaceres y que, pareciendo simple, puede tener un impacto muy positivo, ya que al otro lado de la comunicación siempre hay otra persona que puede seguir nuestro mismo ejemplo y, quizás, adoptar ese lenguaje inclusivo y una actitud más comprometida con la igualdad en su propio ámbito profesional o personal.

3. Incorporar la mirada o gafas violeta a nuestro ámbito de responsabilidad o de decisiones. Por ejemplo, a la hora de asignar y delegar tareas entre nuestro equipo, conceder permisos, o la propia forma de dirigirnos a nuestros colegas de trabajo.

4. Por último, y a pesar de que en el sector público existe un mayor grado de igualdad en materia laboral que en el privado, sigue habiendo un importante nicho de desigualdad en lo que se refiere a la ocupación de altos cargos, mayoritariamente desempeñados por hombres. Por tanto, disponiendo de altas funcionarias en todos los Cuerpos y que están de sobra cualificadas para el desempeño de altos cargos, hay que romper ese techo de cristal que todavía existe a día de hoy y que sigue constituyendo una rémora en la consecución de la plena igualdad en el ámbito público.


En definitiva y como reflexión final: somos servidores públicos y ahora que sabemos (al menos lo básico) cuál es el problema y qué hacer para mejorar la situación alrededor de la igualdad, vamos a hacer honor a ese servicio público y seamos más críticos con nuestro entorno y también más participativos, y así conseguiremos una Administración mejor y más justa pero también una sociedad igualitaria y libre.

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