DIMESIONANDO DESIGUALDADES: PENSIONES Y SU RELACIÓN CON LOS ROLES DE GÉNERO

España.2020. La mujer está plenamente incorporada al mercado laboral. Las mujeres estudian y trabajan tanto como los hombres. Se trata de una afirmación muy habitual que no por ello deja de ser falsa. Y la fórmula para rebatir una falsedad son los datos. Si esta afirmación fuese cierta, las pensiones que cobran hombres y mujeres deberían ser iguales...Y ya sabemos que no es así.

Un claro ejemplo de desigualdad que tiene su causa última en los roles de género y que nos acerca a muchas de las dimensiones de este problema son las pensiones que cobran nuestras jubiladas. Aprovechando que trabajo en la Seguridad Social y tengo conocimientos sobre la materia, intentaré explicar cuál es la situación de nuestras pensionistas y los motivos de ello.

En España, las pensiones que cobran las mujeres son sustancialmente inferiores a las que cobran los hombres. Y pensaremos claro, como sus sueldos son más bajos, sus pensiones también. Pero el modo de calcular las pensiones nos ofrece otras variables en las que se refleja la desigualdad tanto en el mercado laboral como en el ámbito laboral de las mujeres. 

Una pensión de jubilación se calcula teniendo en cuenta tanto las cantidades cotizadas previamente como el tiempo cotizado. Por su parte, la cantidad que vamos cotizando mes a mes (base de cotización) se determina en función de las retribuciones, así, a mayor retribución, mayor cotización. Por otro lado, el tiempo cotizado será el tiempo de alta en la Seguridad Social. 

En esta situación nos encontramos que estas dos variables, bases de cotización y tiempo cotizado son menores en las mujeres que en los hombres. Esta situación tiene una explicación multifactorial pero resumidamente podría decirse que la combinación de salarios inferiores, más trabajo a tiempo parcial (porque ellas se hacen cargo de forma mayoritaria de las tareas del hogar, con el tiempo que ello supone), más excedencias y permisos para el cuidado de familiares, finalmente desembocan en una pensión con la que afrontar la jubilación, inferior a la de los hombres. 

El hecho de tener una pensión inferior no termina ahí, pues supone que en la época de vejez, muchas mujeres sigan necesitando el apoyo económico del hombre, con pensiones más altas, para vivir dignamente la vida que les queda, retroalimentándose el estereotipo de que el hombre debe ser el encargado de dar sustento y protección a la familia.

En definitiva, la idea históricamente establecida de que las mujeres deben asumir los cuidados del hogar y de los familiares (tareas por tanto vinculadas al género femenino), que podría parecer superada en el año 2020, sigue siendo una realidad a día de hoy, tal y como lo demuestran las cifras en materia de mercado laboral y pensiones. Queda camino por recorrer.


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